miércoles, 23 de octubre de 2013

Vivimos esperando que la vida nos espere


En el preciso momento en que te encuentras a ti misma en vela buscando bajo sus párpados la interminable luz de sus ojos, puedes decir que estás enamorada de ella.






















"Crucé mil miradas con Dios, y si creo en lo que creo no es por mí, es por nosotros dos"

lunes, 14 de octubre de 2013

Brain damage

La habitación estaba oscura, y mi cuerpo inerte tendido encima de las sábanas. En el pecho un desesperado enfrentamiento: La sensación de no poder avanzar por más que estuviera cansada de luchar contra mi propia sombra y el presentimiento de que mi futuro nunca será algo que realmente haya querido tener.

Me levanté de la cama, encendí un cigarro y fumé asomada a la ventana. Las luces anaranjadas de la calle alumbraban mi rostro destrozado por el único rostro que querría mirar. La lluvia calaba mis huesos con su frío descarado y sus tormentos interminables de alivio inalcanzable que hacían que me quedara sin sangre y paralizada ante el miedo. La habitación me mordía las entrañas con sus “quédate” y “no te vayas”. Con sus “tu lugar está aquí”. Aquí. En este lugar donde nada me pertenece, donde las sombras y tinieblas acechan antes de que pueda meterme en la cama, donde sólo se respira el humo denso y asfixiante de ausencias parciales que debería olvidar.

La noche cerrada y lluviosa de invierno me rompía por dentro. Las fotos de las paredes. Los recuerdos de “he llegado” y los de “no voy a volver”. Los gritos callados en la habitación de al lado y el insoportable silencio de mis ojos rompiendo a llorar.

Mientras dejaba que el humo escapara por la ventana, partes de mi vida se escurrían despacio entre mis dedos. Las gotas espesas y rosadas, que recorrían mi piel hasta llegar a mis manos, congelaban cada uno de los lugares por los que lograban pasar. Y mientras tanto notaba mi alma y mi cuerpo quebrarse en un gemido infinito. Veía ante mis ojos la sucesión imparable de días encadenados, sombríos, de horas de risa y silencio, de amor y vacío. Los resultados de toda una vida de angustia y placer.

Su voz retumbaba en mi cabeza mientras la sangre abandonaba mi cuerpo. Su voz cálida y frágil susurrándome un “te quiero", calmando el descompasado ritmo de mi corazón extasiado, ahogándome entre las lágrimas que notaba caer a través de mi garganta. Y sus brazos abrazándome, como si estuviera a mi lado viéndome caer y quisiera venir a recomponerme y salvarme.

En cuanto mi mente alcanzó el más puro estado de inconsciencia vi su cuerpo tendido sobre el mío desnudo, y sus labios besándome con fuerza. Vi sus interminables pestañas chocando y rompiendo cuidadosamente en las mías. Y la rabia de mi cuerpo y alma se sumían al fin en un infinito remolino de ausencia, lejos de cualquier lugar en que alguien pudiera volver a encontrarme.
























"And there's someone in my head, but it´s not me.
And if the cloud bursts thunder in your ear, you shout and no one seems to hear."
Pink Floyd


martes, 27 de agosto de 2013

Not thinkin', just sinkin' in this box.

Escondida tras las sombras puedo sentir aún el dolor punzante de su ausencia parcial. El frío de los días cálidos del mes de Agosto quema la superficie de mi piel hasta adentrarse en mi cuerpo, dejando llagas en cada uno de los tejidos que conforman mi interior.
Su luz, la que daba color a mi vida, es ahora de un pálido terrible que me apaga por dentro cada vez que la miro reír sin ganas. Y aunque me lo niegue mil veces a mí misma, ya no ríe conmigo. Lo sé.
Ahora, con las luces apagadas y algún punto de mi alma encendido, imagino su rostro besando el mío. Imagino que aún me habla como entonces, y que roza mi piel con las mismas ganas que antaño, imagino que se sienta a mi lado y fija su mirada en la mía durante horas, sin medida de tiempo ni espacio.
Mis dedos recorren ahora la cama vacía, y recuerdo su pelo cubriendo la almohada, y su cuerpo descubierto sobre las sábanas. Las palabras suaves y confortables, y el olor que hacíamos juntas.



"I' blame myself for being too much like somebody else" - 4 Am (Our Lady Peace)

domingo, 25 de agosto de 2013

Mi enemigo no eres tú, pero no me excluyo a mí.

Pero la cena estaba fría, casi tanto como lo había estado yo durante aquellos interminables meses. La miraba desde el otro lado de la mesa, con los ojos llorosos y un gesto cansado más que evidente en el rostro. Ella mantenía la vista fija en el plato y se mordía el labio inferior mientras trataba de encontrar las palabras adecuadas.
Me hubiera gustado decirle que ninguna frase perfectamente ordenada aliviaría el dolor de la ausencia que me había dejado en el pecho, pero sabía que de todos modos seguiría rebuscando en su mente los términos más adecuados para expresarse, así que me deshice de la idea de realizar un esfuerzo tan inútil.
Mientras esperaba ansiosa sus palabras recordaba el tacto áspero de la madrugada en su piel cuando ella aún se encontraba tirada sobre la cama, soñando con algo que la realidad jamás podría superar. Yo solía pasar horas mirándola allí tendida, pensando en que tal vez algún día podría darle todo lo que ella quisiera tener sin desvivirme por tener que encontrarlo. Meses más tarde, sumida en la más absoluta soledad, supe que ese momento jamás llegaría.

Levantó la vista del plato y se aclaró la garganta. Soltó sus palabras a una velocidad insólita, como quien debe aprender un discurso que ni siquiera ha analizado sólo para tranquilizar a sus oyentes con unas cuantas frases hechas que al fin y al cabo no servirán de nada. Y ambas sabíamos que de nada servirían esta vez.
La escuchaba como un eco distante de televisión a media voz en la cocina. La estancia se había vuelto febril y apagada, de un gris teñido de tristeza insoportable. Los ojos rojos por el fuego del insomnio de los meses apagados, los labios que ya no sentía que pudieran pronunciar atisbo de palabra para ella y las manos que ya no querían sentir ni tocar nada porque nunca habría nada que pudiera compararse con su cuerpo.
Terminó su discurso con un vago gesto de desesperación que partía su voz en un susurro desgarrado, y sintiendo el nudo de su garganta rompiéndola por dentro, anudé mi voz a mis entrañas y le sonreí habiendo perdido ya toda esperanza.

La vi alzarse ante mi como la tormenta más tremenda que en mi vida haya podido contemplar, y en ese momento supe que preferiría perderme a perderla a ella.



























"Arte es la manera que tuvimos de hablar"

sábado, 25 de mayo de 2013

What the fuck's inside of me

La luz pálida de la mañana cubría nuestros rostros, apartando las sombras de la oscura habitación. El edredón continuaba apartado, dejando su cuerpo parcialmente al descubierto. Repasé con cada uno de mis dedos las curvas de su cuerpo, tratando de memorizar cada surco, cada curva, cada minúscula marca.
Me mantuve así durante horas, con la vista fija en su pelo, en la forma en que éste caía por su espalda, empapando la almohada con su olor. Supe entonces que la noche que me faltara no volvería a dormir.
Me incorporé suavemente sobre la cama, plegando mi cuerpo unos instantes sobre sí mismo.
Me levanté hasta la ventana, abriendo la persiana, dejando entrar a cada uno de los rayos de sol a través del delicado cristal, iluminando su rostro y su cuerpo tendidos aún sobre la cama.
Encendí el primer cigarro de la mañana pensando en ella, asomándome a la ventana de la habitación de la buhardilla, con la vista perdida en alguna parte del inmenso tejado. La sensación agridulce nunca había sido tan intensa como en aquel momento lo era. Su cuerpo me recordaba cada una de las cosas con las que me hubiera gustado poder luchar, cada una de las cosas que algún día querría olvidar.
Mientras la observaba dormir, ajena a todo ruido mundano y molesto, hundida en la almohada, como en un mundo paralelo que a mi jamás me estaría permitido conocer; pensaba en cómo poder plasmar aquel momento, de cualquiera de las formas. Para nunca olvidarlo, para nunca olvidarla.






domingo, 12 de mayo de 2013